LILIAN ARELLANO RODRÍGUEZ
En
el "Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud" de 2003, la OMS
propone trabajar con lo que llama modelo ecológico, queriendo indicar que
considera distintos aspectos que concurren en un hecho; en este caso,
debiéramos aplicarlo en la indagación sobre las diversas situaciones de
violencia.
Tal modelo lo grafica así, IR AL ENLACE: :
En
el nivel individual, se consideran los factores biológicos, la historia
personal, factores psíquicos como la impulsividad, factores
educativos como bajo nivel educativo,abuso de sustancias
psicotrópicas y factores sociales como haber sufrido
maltrato escolar o en el barrio. En palabras de la OMS, “este nivel del modelo
ecológico centra su atención en las características del individuo que aumentan
la probabilidad de ser víctima o perpetrador de actos de violencia”.
En el nivel relacional, se
indagan las relaciones de la persona en cuestión, con sus más cercanos: familia,
pareja, amigos. Es interesante los principios que de aquí se
deducen: 1º Compartir el domicilio con un agresor puede aumentar las
oportunidades para que se produzcan encuentros violentos 2º los jóvenes tienen
muchas más probabilidades de involucrarse en actos violentos cuando sus amigos
promueven y aprueban esos actos. Algo que es evidente para el
sentido común, actualmente pareciera que no lo es; pues vemos a diario como las
parejas mantienen su relación a pesar de la violencia constante entre ellos y
la imagen que están proyectando en los hijos.
En el nivel comunitario, se
indaga la escuela, barrio y lugar de trabajo, como posibles
fuentes de violencia. Se considera más expuestos a la violencia
quienes viven en comunidades contaminadas por el tráfico de drogas, el
desempleo, el aislamiento social. Hoy sabemos que la violencia invade todo
nivel de ámbitos.
En el llamado nivel social, se
alude a los diversos factores u organizaciones que propagan la violencia, la
aceptan, enmascaran o reducen las inhibiciones contra ella y generan tensiones
irreconciliables entre diferentes grupos o países.
Del
documento mencionado, destaco el siguiente párrafo que expresa la complejidad
del fenómeno de la violencia (recuerden nuestras primeras páginas):
“Si
bien algunos factores de riesgo pueden ser exclusivos de un tipo particular de
violencia, es más común que los diversos tipos de violencia compartan varios
factores de riesgo. Las normas culturales predominantes, la pobreza
y el aislamiento social, así como el alcoholismo, el abuso de sustancias
psicoactivas y el acceso a armas de fuego son factores de riesgo en relación
con varios tipos de violencia. Como resultado, no es inusual que
algunas personas en riesgo en cuanto a la violencia experimenten varios tipos
de violencia.” (Ob. Cit. P. 18)
Este
documento, en su generalidad está bien; pero vamos un poco más
allá. Instalémonos en los factores sociales y preguntémonos por qué tienen
éxito quienes promueven la violencia; por qué, por ejemplo, proliferan las
sectas de suicidio y de asesinato, las redes internacionales de prostitución
infantil, la venta de niños para órganos, el sacrificio de animales… Recordemos
el caso de Guyana, donde a instancias del Gurú Jim Jones, líder de la secta “El
Templo del Pueblo”, se suicidaron 600 personas y, en Waco, alcanzaron a morir
quemados 87 seguidores de David Koresh; mientras el líder de “Verdad Suprema
intoxicó a 500 personas y 12 murieron. En Estados Unidos, Chris
Korda funda, en 1992, la Iglesia de la Eutanasia, sobre cuatro pilares:
suicidio, aborto, canibalismo, sodomía. Su frase emblema es “Salva el
planeta, asesínate” o “Come personas, no animales” lo que pueden
comprobar en su propia página web, de la cual transcribo:
“No
hagan que sus cerebritos ya reducidos sin ayuda de los Jíbaros sufran más y
dejemos que el/l@ propi@ Reverend@ Korda conteste: "La Iglesia de la
Eutanasia puede considerarse como la única religión anti-humana del mundo. Es
similar en algunos aspectos a sus organizaciones hermanas, la VHEMT (Voluntary
Human Extinction Movement; traduzcan, que a mí no me apetece) y el GLF (O
frente de Liberación de Gaia, que no tiene nada que ver con Chueca, por
cierto)." Prosigue Korda, "La Iglesia de la Eutanasia (a partir de
aquí LIDLE, que me canso), busca restaurar el balance entre humanos y el resto
de especies no-humanas (de la Tierra) por medio de la reducción voluntaria de
población. La Iglesia tiene sólo un mandamiento, "NO PROCREARÁS"
(hala), y cada miembro de la Iglesia hace voto de por vida de no procrear. Los
cuatro 'Pilares' de la LIDLE son Suicidio, Aborto, Canibalismo y Sodomía, y
todos ellos son opcionales."
Para
Kora su “Iglesia de la Eutanasia” es “una fundación educativa destinada a restaurar
el equilibrio entre los humanos y el resto de las especies de la Tierra, a
través de una reducción voluntaria de la población” (Ibíd.) Su
primera campaña fue lograr que 1.000 personas se suicidaran antes del
2000, Cuentan con una línea telefónica de asesoría para suicidarse
con estilo, como lo hacen los famosos… Otros, promueven una Tercera
Guerra Mundial; el Dr. Humphry triunfa con su manual del suicido “Final Exit”
Insisto
en mi pregunta ¿Qué lleva a las personas a seguir estas ideas de
violencia; incluso contra sí mismo(a)? La violencia abunda…
incursiona a través de diferentes vías; también entretiene: juegos, deporte,
arte, cine…
Volvamos
al nivel comunitario… escuela, barrio, trabajo ¿Qué decir al
respecto, si las noticias nos hablan de niño muere en el Transantiago, cuando
la bala atraviesa al joven de 15 años al cual iba directamente dirigida… A
Kevin le corta sus extremidades alguien que corre a toda velocidad, en medio de
la ciudad y ebrio; choferes manejando drogados o sin el descanso necesario;
asaltos, destrozos por doquier, violaciones, bullyng… Miremos un poco más allá
de nosotros y nuestras calles, escuelas y casas: mascotas abandonadas, animales
torturados, bosques quemados, aire enrarecido…
Volvamos
al llamado nivel individual pero para ir a otro nivel más
profundo: el nivel de la intimidad… soledad por abandono,
dignidad no respetada, intimidad y privacidad pasadas a llevar por otros o
comercializadas por la propia persona, reducción de la persona a un número,
cosificación del ser humano a algo que vale en la medida que el envoltorio se
hace llamativo: te conviertes en cuerpo para estar a la moda y tener un espacio
junto a los demás o corres el riesgo de ser discriminado…
Una
atmósfera de antagonismos se transforma en el escenario diario: te acepto o
rechazo y el rechazo significa aislarte, impedirte el paso, despreciarte: sin
reconciliación, sin perdón; pues en el medio de la batalla el más fuerte gana:
o yo o tú: somos enemigos, eres mi competencia, eres un obstáculo para mi
triunfo y debo sacarte del camino: te odio.
¿Podemos
detener la violencia? Sí; pero antes que te vuelva un desalmado; pues ello es
lo que provoca el odio. El odio se da en un alma donde se ha ausentado
por completo el amor; estamos ante un ser envilecido… Mientras el amor es la
capacidad de encontrarse consigo mismo y con el otro para agradecer la
existencia de ambos, disfrutar de su presencia, ser feliz haciéndole feliz;
mientras el amor es benevolente, pues desea el bien del amado y es feliz si en
ello colabora; el odio desea la destrucción del otro, sin importar la
destrucción propia. Quien odia es feliz si ve al otro derrumbado, si
el odiado está mal, si sufre… Quien odia, está triste si el odiado está bien…
El odio es producto de la envidia y ésta del desamor. Y
aquí está la clave de todo: nos hemos olvidado de amar, nos hemos olvidado
de enseñar a amar y, por lo mismo, no somos capaces de crear ámbitos de amor;
ni en la casa, ni en el barrio, ni en la escuela, ni en el trabajo, ni a través
de los medios de comunicación, ni de los juegos… Porque para odiar y
destruir no tengo que valorar lo que destruyo, pero tampoco valorarme yo; no
tengo que amar ni amarte; porque al mismo tiempo que te destruyo y, por ello
mismo, me destruyo.

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