martes, 4 de abril de 2017

CONCEPTUALIZACIÓN Y ANÁLISIS DE LA VIOLENCIA

CONCEPTUALIZACIÓN Y ANÁLISIS DE LA VIOLENCIA
LILIAN ARELLANO RODRÍGUEZ

            Etimológicamente, la palabra violencia deriva del latín vis que significa fuerza, potencia, poder.  Ahora bien, esta fuerza o poder puede ser usada en sentido positivo, legítimo, constructivo, esto es, en beneficio del ser humano y de la naturaleza. Ser fuerte, tener poder, no es malo, por el contrario, nada corrompe más que la debilidad.   Todas nuestras potencialidades (fuerzas, capacidades o facultades) están allí, como dones que requieren ser activados y fortalecidos.  De hecho, una de las cuatro virtudes llamadas cardinales, pues son indispensables para orientarnos por el camino de la honestidad, es la fortaleza.  ¿Por qué, entonces, la violencia procede de la misma raíz que la palabra fortaleza, poder, vigor?  Porque el poder que poseemos, en cuanto personas libres, se constituye en un problema moral: lo podemos utilizar constructivamente, esto es, para hacer el bien, o, para destruir, dañar… Hay que tener fuerzas para salir adelante y más aún para sacar adelante a otros; hay que tener fuerzas para formar una familia y hacerse responsable de ella y del hogar; hay que tener fuerzas para crear fuentes de trabajo y de sano esparcimiento, para atender al enfermo y para educar, para conformar una cultura de paz y hacerlo en medio de la violencia y del caos.  Pero también es claro, que el poder se puede utilizar para causar en proporción a él los más grandes daños. Hay una fuerza, por lo tanto, positiva, a la cual llamaremos fortaleza o valentía y otra –negativa- a la que nominaremos violencia. Así, entenderemos por  violencia  toda acción que atente contra la naturaleza de un ser; ya sea por omisión o por comisión de una acción.


Violencia por comisión es aquella que implica acciones directamente atentatorias contra la naturaleza de un ser; ya de índole físico, como psicológico, social o moral. Ejemplo: golpes, amenazas, descalificativos, crimen organizado, homicidio, violación, suicidio,  calumnia, etc.


Violencia por omisión es aquella que se comete cuando no hacemos lo que se debe hacer, con lo cual también se atenta contra la naturaleza de un ser; también es conocida como violencia por negligencia. Ejemplo de ello son los padres que no cuidan de sus hijos, no les prestan la atención que necesitan, no se preocupan de su mantención o no les manifiestan el afecto que todo hijo-a requiere. De alguna forma, estas personas actúan motivadas por la indiferencia, insensibilidad, irresponsabilidad, egoísmo u otros.


  La Organización Mundial de la Salud (OMS), define la violencia como “El uso intencional de fuerza física o poder, hecho o amenaza, contra uno mismo, otra persona, o contra un grupo o comunidad, que resulte o tenga una alta probabilidad de resultar en lesión, muerte, daño psicológico, subdesarrollo o privación.”.  Definición que por mi parte considero incompleta, pues no considera la violencia por omisión, ni la violencia contra otros seres: contra los animales o naturaleza en general.


Análisis De La Violencia


            En un acto o situación de violencia debemos distinguir diversos aspectos involucrados en ella:


a.   Lo que motiva la violencia: Hay una diversidad de elementos, acciones o situaciones que pueden activar, provocar o exaltar la violencia: celos justificados o injustificados, envidias, castigos, abandono, ciertos comportamientos que nos desagradan u obstaculizan nuestro camino o propósitos, caracteres personales o sociales como raza, ideología política, credo religioso, nacionalidad, profesión, modales, rasgos físicos, sexualidad, fármacos, drogas… Los motivos pueden ser muchos y variados.  Siempre habrá algo que accionará la agresividad del violento.  Y esto es importante de recordar: si tú no eres violento, nada te violentará.  Te podrás enojar, pero no surgirá en ti el deseo de destruir. Por ello, aquí no hacemos referencia a la causa de la violencia (explicada la complejidad de dictaminarla) sino que nos referimos a los motivos, condiciones que pueden activarla o exaltarla.

b.   Formas de vivenciar la violencia: La ira tiene una trayectoria psicofisiológica que es importante conocerla para aprender a dominarla, controlarla.  Al respecto es importante el aporte que realiza Narciso Irala en su libro “Control emocional y cerebral”[i]  Es importante que cada persona descubra cómo se inicia la trayectoria de su ira que, según Irala, se inicia en forma espontánea, precisamente ante la aparición de lo que motiva su violencia.  Esta aparición puede ser presente o a través de un recuerdo, de la imaginación y  aquí entran en juego tres conceptos: Yo, el-ella o ellos y ello:   Con respecto al Yo, lo más probable que la ira se inicie con el pensamiento “No me merezco esto; deben respetarme, obedecerme…” “El, ella o ellos me tienen mala voluntad. ¿Qué se creen? Son un montón de imbéciles, no saben valorarme.  La pagarán…” Con respecto al ello, es decir al acontecimiento, por ejemplo, el no desear realizar una acción  o el saludar a alguien, en esta etapa inicial el violento sentirá “Esto es injusto, intolerable… Aquí Irala dice:  “Este concepto, máxime si es muy fuerte, sensible y prolongado, estimula al hipotálamo, sala de máquinas de la emoción y de allí automáticamente se pone en actividad el sistema nervioso autónomo, quien pone en rápida conmoción y tensión al corazón, estómago, pulmones, músculos vísceras, etc. Al mismo tiempo nos invade el sentimiento de disgusto y antipatía.” (http://www.psico-system.com/2012/09/control-cerebral-y-emocional.html, pág.170) 

c.   Formas de manifestar la violencia o conducta violenta: patadas, lenguaje ofensivo, abuso sexual, acoso laboral, agravio,  mutismo, abandono, suicidio, asesinato… etc.

d.   Formas de relacionarse con quién o lo que provoca la violencia:
§  Directa: cuando la violencia se dirige abiertamente al objeto o persona odiada        o considerada obstáculo que hay que destruir. Ej.  Golpeo, difamo, me burlo o abandono a quien odio o veo como obstáculo.
§  Indirecta: cuando el violento no golpea o difama a quien odia sino al más débil, destruyendo aquello que sabe le ocasionará dolor o problemas.  Ej. Es consabido que asociaciones terroristas o de narcotráfico, matan al hijo de quien odian u obstaculiza sus planes; pues saben que con ello causarán más daño a quienes quieren destruir. 
§  Enmascarada: el violento hace uso de estrategias de manipulación del lenguaje o psicológicas; para no ser visto como violento sino como víctima y persona de bien.

e.   Actores de la violencia: Lo primero que debemos decir es que la violencia se da sólo en ámbitos humanos. La violencia es exclusiva del ser humano; pues sólo el hombre actúa con la finalidad de destruir.  El animal puede agredir pero ello lo hace en forma instintiva, pulsional, es decir, por naturaleza, por subsistencia de la especie e instinto de conservación o porque el hombre lo condiciona y obliga a ello.  El animal sólo mata para coger su presa alimenticia, cuidar sus espacios, ganarse la hembra o macho para prolongar la especie, proteger su “clan”: no hay odio en el animal sino instinto biológico, natural, espontáneo.   Por lo mismo, su actuar no es moral ni inmoral sino a-moral: no tiene nada que ver con la moral; no posee conciencia moral.  Así, no podemos hablar de un perro violador o asesino; pues no actúa ni moral ni inmoralmente; ni consciente, ni inconscientemente. 

       El actor de la violencia tras los colectivos: ¿Puede el actor de la violencia ser una organización o un colectivo?  Siempre el actor de la violencia es cada persona, independientemente de los grados de responsabilidad que pueda tener; de tal forma, alguien podría ser declarado no culpable del acto cometido, dependiendo de su participación voluntaria o no y de su intencionalidad y acciones.  En una guerra, por ejemplo, no todos los generales y soldados son declarados culpables de la violencia que en ella se ejerce; pues es criminal de guerra quien viola las protecciones establecidas por las leyes del Derecho Internacional Humanitario, el Derecho Internacional  y la convención de Ginebra.  Así, en un conflicto armado, se considera violencia el mal trato que se da a los prisioneros y a los heridos; pues en todos esos casos, se acepta que puede ser justo desarmar al enemigo pero nunca exterminarlo.  Terrorismo, genocidio, guerrillas, sectas suicidas, narcotráfico, redes pedofilia, redes de corrupción, entre otros, son grupos que se organizan con fines y métodos violentistas; siendo responsables, por lo tanto, de la violencia ejercida. El problema, en estos casos de actos masivos de violencia, es doble: Por un lado, determinar la responsabilidad de la violencia, esto es, sus actores y grados de responsabilidad y, vinculado con lo mismo, determinar la violencia misma; pues lo normal es que traten de justificarla y mostrarse como víctimas. El mismo hecho de que sean grupos organizados, incluso internacionales, hace que las órdenes de actuar vayan pasando de un dirigente o líder superior a uno inferior, lo que da la impresión de que nadie es responsable directo de la violencia.   El film “El último hombre” grafica muy bien esta situación, cuando dos soldados se ven enfrentados a muerte, en el campo de batalla.  Son los únicos que quedan: se odian, desconfía uno del otro y no saben por qué pelean y se deben matar. 

Narciso Irala, realiza un interesante aporte, analizando el proceso de la violencia, los factores que inciden  y los tiempos y formas en que es posible su control.

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