martes, 28 de marzo de 2017

REFLEXIONES PARA UN DIRIGENTE.

REFLEXIONS PARA UN DIRIGENTE.
Luis H. López González
Presidente Club de Deportes U.C.V.
Cursos deportivos de verano,   enero-febrero  1963.

“La prudencia es sin duda una virtud: Pero no es virtud ni es cristiana, si el cristiano hace de ella una cómoda pantalla para su tibieza y aspereza.
Los cristianos cautelosos son indudablemente cautelosos, pero no cristianos”.
            (Sciacca: La iglesia y la civilización moderna)

...Ser dirigente se refiere a un quehacer con hombres y cosas y es por eso que buscamos la línea que dé sentido al acontecer y nos permita cierta previsión del futuro.
            Tal vez alguien se asombre al oir de una Filosofía del Dirigente y más aún del dirigente deportivo, trayendo el nombre de tan elevada ciencia a un campo considerado a veces de dudosa intelectualidad...
            Acaso ello no sea tan extraño, si tan noble palabra se extiende desde las sinuosas curvas de las caderas de Sofía, en las que algo de ello hay ciertamente, hasta la dignidad misma de los principios más generales, pues una filosofía es a la vez que la contemplación de leyes universalísimas, un quehacer concreto del hombre con los hombres y las cosas.
            Al hablar de filosofía de algo o alguien, podemos entender un conjunto de principios con que se instituye y orienta una actividad y las normas de realización misma en lo concreto.
            Pues por filosofía se ha entendido una ciencia a la vez que cierta actitud de vida, la del hombre sereno que contempla.
            Es el hombre que en lugar de moverse entre las cosas se pone fuera de ellas, se “extraña” y las contempla frente a él. Ya las cosas no son poderes ocultos, favorables o no, sino simplemente cosas con sus propiedades y dentro de un cierto orden de relaciones determinable.
            Y el dirigente es un hombre que tiene que ponerse fuera de las cosas a contemplar su acontecer para descubrir la línea en que entender y actuar: ciencia-vida.
            En concreto busca conocer las formas fundamentales de la convivencia, de la colaboración de los hombres, tratando de entenderlas en sus principios y llevarlas a la concreción por leyes en que se pongan en juego los motivos y las fuerzas en vista de una acción esperada.
            No es el mecanismo de una ley física, pues aquí se trata de la acción libre del hombre, en cuanto es importante para una colectividad.
            Y así, se da una Filosofía del Dirigente.
...Reflexiones para un dirigente.
            El que toma a su cargo una Institución para llevarla a la realización de sus objetivos, es el dirigente.  Él ve por sí mismo qué es lo que tiene, sobre qué puede actuar y qué puede añadir al patrimonio común. Trabajo y a veces posponer sus propias preocupaciones.
            Sin duda que es un extraño y solitario ser. Es el blanco preciso para la crítica. Curiosamente la gloria del éxito le escabulle y se aloja en otros y la amargura de los fracasos enamoradamente le busca a él, entre todos.
            Es obedecido indudablemente, pero siempre hay alguien que le enjuicia y le juzga sin más, o bien algún vago promotor de ideas perfectamente irrealizables. Estos quedarán con el rostro henchido de satisfacción y nada le valdrá al dirigente una declaración para contrarrestar la crítica o explicar su rechazo a iniciativas pueriles.
            Nadie cree en declaraciones y sólo se aceptan a la manera de un ritual que cumplir sin mayor contenido.
            Tendrá además, dulce ironía de las cosas indiferentes, que distinguir a otros cuyo mérito a veces sólo estriba en no haberle impedido realizar su tarea.
            Por cierto que  él es también a veces objeto de distinción; pero tal distinción es de color azul, un “muchas gracias” que declara cumplido ya su papel y con gran fineza y humor le sugiere abandone ya su función directiva.
            No se piense que la mirada anterior sea algo pesimista: es sólo un hecho que todo dirigente debe conocer y afrontar.  Así lo que de ello efectivamente suceda no lo tome por sorpresa y hasta le depare alguna sonrisa y lo que de satisfacción por su labor le viniere, sea una doble alegría, una por el mérito que le quepa y la otra por tratarse de un don gratuito por cuanto inesperado.

La Institución.
La institución es un grupo moral y estable de personas en vista de un objeto común.
            Toma sentido de este objeto, constituyendo un mundo autónomo con sus propias exigencias, es decir, sus propias normas ya que tiene finalidades específicas.
            Esto puede no significar de por sí que tal fin sea justificación de cualquier actividad que convenga a dicho fin, pero es verdad que da sentido a los medios empleados, ya que lo son en vista de un fin y hace a la vez que el ser buen miembro de la Institución no sea lo mismo que el ser un hombre de bien, en el sentido común de esta valoración.
Naturalmente que cierto cambio de perspectiva puede producirse al valorar una acción sea respecto al bien moral general, respecto al hombre pura y simplemente, sea respecto al bien propio de la Institución, o sea del hombre mismo de una organización. Si la Institución es un hecho jurídico y dentro de lo aceptado, cierta legalidad especial se desprende de ello, que puede justificar acciones en vista de esta perspectiva que a otra luz podrían no ser aceptadas.
            Naturalmente siempre que no afecte a la moralidad intrínseca del medio adoptado.
            Al decir que la Institución es un grupo autónomo, una entidad específica con su propia órbita, no entendemos que se dé una especie de alma común suprapersonal que modele en una nueva naturaleza la personalidad delos miembros del grupo.
            Hay diferencia entre la persona misma y sus funciones en cuanto miembro del grupo.
            Indudablemente es que el grupo influye en la personalidad de sus integrantes, como lo es también el hecho que estos van a interpretar su papel en la Institución de acuerdo a sus propias características individuales.
            Pues si quiero entender el mecanismo de acción del grupo, tengo que tener presente lo anterior y evitar dos extremos igualmente falsos, como suponer que el comportamiento de un grupo es mera consecuencia de la personalidad del dirigente o que cada miembro es un ente sin individuación dentro del grupo, ya que a la vez la acción del líder es compartida y los miembros son personas capaces de discernimiento y acción libre.
No hablamos aquí de Sociedades perfectas, que lo son plenamente y por sí mismas, ya que de su propia razón disponen todos los medios para lograr sus fines, sin que ellos le vengan de fuera. Tal es el caso de la Iglesia y del Estado.
            Hablamos de Instituciones que obtienen su legalidad de existencia de una sociedad perfecta.
Dos clases, en lo general, podemos distinguir:
-Instituciones que lo son en sí mismas
-Instituciones que forman parte de las anteriores, o sea no lo son por sí mismas......








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